Amlito y Alito nos quieren engañar: en realidad son gemelos

Andrés Manuel López Obrador y Alejandro Moreno Cárdenas son casi idénticos. Políticamente son seres conectados que aunque como personas tienen independencia y autonomía propia, los define el mismo embrión político y pueden compartir uno o más órganos internos, el cerebro, pensamiento e incluso las ideas. El término gemelo define biológicamente un único ovulo fertilizado que se separa y se forman dos fetos, que generalmente comparten placenta y saco amniótico, y genéticamente son idénticos, tanto que comparten las mismas características y rasgos físicos.

Esta idea de la biología que tiene consecuencias que observamos a lo largo de la humanidad es tan clara que nos sirve de manera inmejorable para definir la identidad entre el Presidente de la República y el Presidente del Partido Revolucionario Institucional, además, nos sirve para poder definir y abstraer las conductas que ambos llevan a cabo, así como sus efectos y consecuencias. Es innegable que el PRI es el óvulo político que les dio origen y existencia, y si bien el saco amniótico se divide y uno se queda en el PRI y otro lo abandona para crear otro en el PRD -una supuesta izquierda- y luego su propio Movimiento, comparten la misma placenta, son iguales, mismas características, y hasta sus rasgos políticos idénticos.

Es evidente que la ocurrencia del paseo a Ginebra, acompañado de su neo Sancho panza -José Murat- a pelear contra los molinos y seguramente, en búsqueda de su Dulcinea, detona con claridad y nitidez la idea de que la política de hoy es paupérrima y vergonzosa con actores políticos que al utilizar un espejo, resultan casi idénticos. Sobre todo nos explica el porqué la altísima percepción negativa de la democracia, partidos políticos y representantes políticos en México. En otra ocasión habrá que explicar el porqué la excepción, que incluye a Andrés Manuel López Obrador con sus propios números positivos. Sin embargo, el sentido de la presente columna es explicar como con el mismo móvil Alito pretende lo mismo que AMLO, la mayor concentración de poder y la toma de decisiones que cada día evidencian más las carencias personales y profesionales, particularmente las consecuencias de dichas conductas.

Alejandro Moreno, en lo que lleva de ejercicio al frente de la Presidencia Nacional del PRI ha llevado a cabo exactamente las mismas conductas que Andrés Manuel López Obrador en la Presidencia de la República, con la misma lógica, y con la misma intención: intentar detentar todo el poder.

Los dos comparten una realidad que fueron creando y formando desde hace años, uno en Tabasco y posteriormente en la Ciudad de México, el otro en Campeche, y actualmente ambos en sus actuales cargos lo ejercen.

Características:
1. Ignorancia. Son seres poco formados, con poco manejo de conceptos y temas, muy abstractos y simplistas al hablar, en general con una cultura y conocimiento de México y el mundo muy limitada. De manera respetuosa pudiéramos afirmar pre-modernos.
2. Ineptitud. Se ofuscan rápidamente, su modelo es de reacción, no de táctica y estrategia. Con un exceso de errores en la operación que van intentando corregir en el camino a costa de la fuerza, y poco del pensamiento racional. La regla es que son poco o muy poco eficaces, pero pretenden mostrar esa carencia como habilidad.
3. Manipulador. Se autodefinen políticos con base en el discurso y narrativa, no por sus resultados, pensamiento o políticas públicas. Basan sus estrategias en elevar el tono de voz y hablar lo más posible para esconder sus propias limitaciones.
4. Prepotencia. A sus empleados, súbditos políticos y ciudadanía en general la tratan como si fueran entes menores e incapaces de tomar decisiones.
5. Simulador. Lo que presentan solo es una cortina de humo para alcanzar otros fines.
6. Autoritario. Se hace lo que ellos digan o habrá verdaderos problemas. Rara vez escuchan, menos aún aceptan crítica alguna. Muy de la mano de la ignorancia, ineptitud y manipulación.
7. Sin escrúpulos. En el camino pueden sacrificar hasta sus más leales o fieles con tal de conseguir en su objetivo. Ampliamente vengativos y muy desconfiados, justo porque no tienen principios ni valores.
8. Víctima. El mejor recurso de ambos y una especie de cultura formada por sus circunstancias y condiciones desde la infancia. Acompañada de un especial cinismo.
9. Arrogante. Todos menos ellos,son tontos.
10. Obstinado. Solamente yo tengo la razón.
11. Mentiroso. Los datos lo confirman. Son hechos, no argumentos. De cada 5 palabras en 3 mienten.
12. Desdeño. Quien no está de acuerdo con ellos, están en contra. Expulsan y rechazan a quién no se somete y sigue su voluntad, se molestan y en consecuencia agreden, ofenden y descalifican de manera sistemática.

A partir de estos criterios, han desarrollado sobretodo han desarrollado una realidad paralela en la que  en la visión de coptar todo han impuesto a sus incondicionales, pequeños de acción y pensamiento para que no crezcan política e intelectualmente y lleguen a opacarlos, y por ende perder el control. Políticamente la falta de capacidad es sustituida por fuerza. Ambos se imponen, utilizan, traicionan, agreden, se burlan, voltean el discurso y mienten. En gran medida lo hacen por un profundo resentimiento a sus orígenes, apariencia física o percepción de lo que los demás piensen de ellos.

Pero sobretodo, ambos comparten una circunstancia única: Enrique Peña Nieto. El principal promotor y facilitador de la llegada de Alito a la dirigencia del PRI fue precisamente Peña, y de Andrés Manuel López Obrador, también. En ninguno de los casos dimensionó que la naturaleza de estos personajes complicaría en exceso la política mexicana, pero en el caso de Alito que complicaría de tal manera la próxima elección del Estado de México que hoy, ya no saben que hacer con él.

Por supuesto, que como consecuencia de esto Andrés Manuel López Obrador será al final del día su propio verdugo, al igual que Alejandro Moreno (Alito) de manera anticipada lo está siendo .

Y no es pregunta.

@MarthaGtz

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