“Hasta parece chunga”

Así dice la señora Toñoñona en el mercado. “Todo es López Obrador, pero antes era Calderón. Así somos y no nos van a cambiar. Mire, hasta el alza de los precios son culpa de él”.

Mientras tanto, los jitomates rojos saladet abundan, unos se hacen blandos y su piel se arruga colocándolos hasta abajo en el anaquel, empezando a entrar en madurez excesiva, y otros más anaranjados se colocan hasta arriba. Ella afirma que este año los precios han aumentado cuando menos 25% y que la gente dejó de comprar, además que muchas personas cada vez acuden más a los supermercados e inclusive están sustituyendo productos o se van a los Oxxos.

En efecto la señora Toñoñona tiene razón, además es cultural que en México todo se le endilgue a los gobernantes. Sin embargo, la pregunta crucial en esta cúspide de precios en la cual ya existen datos para asegurar que la inflación alimentaria llega en este sexenio a 32%, es si también esta inflación  se le atribuirá a Andrés Manuel López Obrador.

Porque si la respuesta es afirmativa, no habrá posibilidad alguna dentro del ejercicio del sentido común y lógica básica, que cualquier gobernante sea reelecto -como notoriamente él pretende hacerlo a través de sus corcholatas- con tal golpe a la economía de las familias. Por la profundidad y extensión no habrá comparativo con el mazazo que recibirán los bolsillos de los mexicanos, y por ende, en como perciben a los candidatos y sus gobiernos.

Pero si la respuesta es negativa y la inflación y la situación económica no es trasladada a López Obrador, será un hito histórico más y terminará de reflejar el fenómeno social que representa y que evidententemente confirma que la aproximación a él debió haber sido absolutamente distinta desde un inicio, cuestión que muchos ya abordamos y que anticipamos sería así.

Pudiera pensarse que esta es una simple especulación, y que en realidad no tiene efectos políticos prácticos, pero afirmo que justo esta es la lógica que hay que utilizar y los supuestos con los que se debe trabajar para adecuar nuestro pensamiento a la realidad, y no a revés, como algunos gurús políticos pretenden hacerlo.

Por ello mi afirmación es que ni siquiera la crisis económica va a modificar la percepción y confianza que tiene el grueso de la población en el gobernante, y que por el contrario él la utilizará para intentar exponenciar las medidas que ha tomado como lo son el alza en el salario mínimo, o el reparto de dinero vía programas sociales. No importa que para los economistas esto se resuelva en las clases de macroeconomía en las universidades, o en economía I, porque según AMLO funciona de otra forma y la gente también así lo cree.

Tampoco será la acumulación de acusaciones las que harán que el gobernante caiga, ni mucho menos que le generen una oposición fabricada, superficial y básica, como tampoco la unión de todos contra él, porque básicamente transmiten lo similar a la idea de un camión vacío conducido por un chofer sin licencia.

Por lo pronto, es kilométricamente anticipable que López Obrador ahondará la política de persecución de empresas corporativas como Walmart, Coca Cola, Femsa, Oxxo, Banco Azteca, Televisa y todos aquellos que generan un doble propósito en el discurso de contraste de los neoliberales y además mayor recaudación, así como el discurso de los evasores en tiempos de crisis, y por otro lado la profundización de los programas sociales, a pesar que sus operadores son inmensamente ineptos -el mejor ejemplo es la Secretaría del Bienestar que ahora con una inexistente Ariadna Montiel a la cabeza- simplemente no pudieron llegar ni a la mitad de los números que prometieron en la revocación de mandato utilizando los mismos programas sociales, y la nueva forma de mapear el país electoralmente a través del ejército de repartidores de volantes de Morena ahora convertidos en movilizadores por sección electoral, con un Mario Delgado al frente intentando colocarse en la Ciudad de México, lo que los llevará al mayor de los ridículos, ya que en su vida jamás ha ganado una elección con todo y los aparatos burocráticos, dinero al por mayor, y ahora hasta el ejército y lo oscuro del crimen.

Justo por ello debemos poner suma atención, ya que la antítesis se genera en la Ciudad de México donde a través de un itamita de nombre Eduardo Clarck, se diseña ahora la entrega de miles de millones de pesos en las alcaldías y colonias de la ciudad, quien por cierto ni siquiera las conoce, porque jamás las recorrió, y tampoco entiende a la población, sus necesidades, espíritu o fundamento. Los jóvenes lo llamarían un nerd con computadora, sin embargo sorprendentemente esa es la “dirigencia” en la que navega el país entero dentro de la más severa crisis económica.

Después no andemos llorando….

Y no es pregunta.

@MarthaGtz

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