La ministra Jazmín Esquivel sinónimo de la descomposición del sistema.

¿Qué hacen los jueces? Toman decisiones, resuelven y emiten sentencias. A partir de circunstancias y de hechos, después de un proceso regulado emiten una resolución que decide una controversia. Es decir, toman una acción que decide el presente y futuro de la sociedad. Por ello, la labor de un juzgador es sumamente importante en cualquier país del mundo.

En consecuencia, si la labor de un juez es relevante, la de los jueces de la más alta jerarquía, en obviedad, es sin duda trascendente para un país. Más aún, cuando son los intérpretes máximos de una constitución en un sistema democrático, de contrapesos, derechos humanos, e incorporado al sistema internacional de tratados internacionales y protector de garantías.

Se ha escrito suficiente sobre el tema como para argumentar más al respecto. Sin embargo, sitúo el énfasis en la capacidad de la toma de decisiones porque esta semana nos encontramos con una nueva noticia de una ministra de la Suprema Corte de Justicia de la Nación que me estremeció. Se trata de Jazmín Esquivel quien además es esposa del controvertido señor Riobó, y es relevante en la historia porque es un notorio pago por los favores que ha hecho a lo largo de su vida a distintos gobernantes sin mayor mérito más que eso.

La ministra de la Suprema Corte de Justicia de la Nación fue evidenciada de nuevo, ahora por plagiar alrededor del cincuenta por ciento de su tesis doctoral en la Universidad Anáhuac. Ella y la universidad movieron todos los hilos de poder a su alcance para presentarnos una historia en la que solamente le faltó poner las comillas en las citas o cualquier otro argumento de error de forma.

Sin embargo más allá de la fuente del nombramiento, el atropello tan burdo y hostil a todas las reglas científicas y protocolos de trabajos de investigación, la violación de leyes de todo tipo en materia de educación, ejercicio de una profesión, y la falta de cumplimiento de requisitos para ocupar el cargo que ostenta lo que más llama la atención es la absoluta, notoria, expresa y abierta falta de capacidad en la toma de decisiones. Simple y sencillamente porque la ministra Jazmín Esquivel nos ha demostrado que no tiene capacidad para tomarlas.

Es increíble que ella, todo su equipo, las universidades involucradas y el conjunto de supuestos especialistas que rodean a la ministra y todo el grupo de poder que la nombró solamente les haya dado el cerebro para construir los argumentos que leemos diario en los medios de información.

Todas esas ocurrencias que escuchamos, vemos y leemos son una prueba irrefutable de que la ministra Esquivel debe renunciar y que el grupo que la respaldó, de inmediato debe retirarle el apoyo, so pena de expandir las consecuencias de esa torpeza. Ahora, no será  únicamente ella la que sea juzgada, sino todas y cada una de las personas que están o han estado detrás de ella, por el absurdo al que ha llegado su posición en la Suprema Corte de Justicia de la Nación, y que evidencia que simplemente y sencillamente no tiene capacidad de leer las circunstancias, hechos y pruebas que se han presentado en este vergonzoso asunto.

Así las cosas, es claro que resulta profundamente peligroso por la nula habilidad en la toma de decisiones que pueda resolver cualquier asunto controversial para el país, y más aún tratándose de asuntos constitucionales, controversias entre poderes, juicios de amparo, acciones de constitucionalidad, inconstitucionalidad y hasta competenciales. Imaginemos por un momento los argumentos y sentencias que puede llegar a emitir con respecto al tema que se les ocurra cuando en sus propios plagios fue tan agreste -por llamarlo de alguna forma.

Entiendo que requiera defensa, vienen a la memoria los casos de otros políticos en diversas situaciones, como las colaboradoras de Ricardo Monreal sorprendidas en un aeropuerto transportando millones de pesos, a Adrián Rubalcava siendo acusado por amenazas de muerte a una mujer, Luis Alberto Villareal bailando con mujeres en una plenaria de diputados, y hasta al mismo Felix Salgado Macedonio dando golpes al aire en completo estado de inconveniencia, todos ellos tenían una supuesta causa o justificación creada con argumentos de mucha mayor imaginación y destreza para atender a una crisis, sin embargo en el caso concreto de la ministra Esquivel es hasta ofensiva la falta de imaginación, preparación, justificación y argumentación por los plagios.

He afirmado en columnas anteriores que la tesis de grado para obtener título de licenciatura es per se una fuente de discusión, pero ahora con el plagio doctoral, más bien la crítica a la ministra Jazmín Esquivel no sólo es a su falta de capacidad en la toma de decisiones hoy en día, sino a lo largo de toda su vida. Es inconcebible que el mismo error lo cometiera varias veces y que no tuviera siquiera la capacidad de contratar a asesores que verdaderamente investigarán y redactaran ambas tesis, como lo hacen miles de investigadores, columnistas, políticos y cualquier persona, o que por lo menos hubiera tenido una mínima curiosidad por leer sus tesis e ir párrafo por párrafo analizándolas para así después presentarlas ante el jurado.

Estos hechos hablan todavía peor de los sinodales y el director de tesis, quienes simple y sencillamente no leyeron la disertación, y que decir de la universidad que dejó pasar todas -realmente todas- las violaciones que uno pude imaginar.

¿Cuántos más estarán en una posición similar?

En suma, si tenemos a una ministra de la SCJN con todas estas características, como la ministra Jazmín Esquivel, lo mejor es reconocer la descomposición del sistema. Ni hablar, a seguir cavando más profundo.

Y no es pregunta.

@MarthaGtz.

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