Un hombre violento jamás será un buen padre: Sonia Vaccaro

El pasado martes 11 de octubre, Ministros de la Suprema Corte de Justicia encabezados por Arturo Saldívar y la ministra Norma Lucia Piña acompañados por feministas expertas en temas de Violencia hacia las mujeres entre las que destacaron Sonia Vaccaro psicóloga clínica e introductora del término de Violencia Vicaria, la magistrada Fabiana Estrada Tenala, Cecilia del Refugio Palomo catedrática experta en perspectiva de género, y Natalia Lococo fundadora del Frente Nacional de Mujeres  se dieron cita para analizar y reflexionar acerca del rol que juegan los “Operadores de Justicia frente a la Violencia Vicaria”.

En su intervención el ministro Saldívar, hizo referencia al  número de formas y tipos de agresiones que sufren las mujeres desde su infancia, las causas dijo son diversas pero la primera de ellas, es la educación,

“tenemos que cambiar la forma en que educamos a los niños y niñas […] debemos cambiar la forma de ver como objeto a la mujer, pues esta forma de percibirlas invita a la violencia”.

Durante las 2 horas con 40 minutos en las que se abordaron interesantes planteamientos se resaltó el interés superior de la infancia. La magistrada Norma Lucía Piña expuso e hizo un llamado a la reflexión sobre la violencia vicaria entendiéndola no sólo desde la perspectiva de las mujeres sino también desde los infantes, e invitó a  cuestionarnos la perspectiva andro egocéntrica que prevalece dentro de los procesos de justicia familiar y señaló que

no solo requerimos lentes violentas sino oídos abiertos para la escucha franca de las infancias, apremio para que nuestro compromiso cotidiano tenga acceso a la justicia para superar las distintas formas de violencia de género donde todos perdemos, siendo las mujeres las víctimas directas del daño”.

“La violencia vicaria se gesta por dos vacíos: la complicidad de la sociedad y el eco de las instituciones quienes por falta de conocimiento de las perspectivas de género la va  reproduciendo”.

Y, en este sentido invitó a reforzar y sensibilizar en la formación del personal que labora en el ámbito jurisdiccional, con el fin de abarcar todos los rincones del paso apegándose al marco internacional y nacional de defensa de los derechos humanos, afirmó que “debemos romper el pacto patriarcal que se reproduce al interior de todas las instituciones, urge la trasversalización con una perspectiva de género y de  las infancias mediante el apego al interés superior de los niños”.

Sin duda alguna, el punto de partido es la educación y el compromiso sensible por transformar en favor de la no violencia no sólo hacia las mujeres, sino también hacia las infancias y adolescencias.

Durante el foro existieron muchas coincidencias entre las ponentes, por ejemplo en que se debe asumir la obligación de prevenir que este tipo de violencia no se concrete ni se consume. Es un deber de las autoridades implementar mecanismos para atender las medidas preventivas que ofrece la ley para garantizar la seguridad de posibles víctimas, por ejemplo ejecutar órdenes de restricción más severas, considerar la supervisión de convivencias más cuidadas, que las medidas de vigilancia a los hogares sean frecuentes y más continuas, que exista una alerta a las autoridades de las instituciones educativas par q se refuercen medidas de vigilancia cuando pueden estar en peligro los menores y que existan medidas de apoyo psicológico profesional involucrados en un contexto de violencia entre otras medidas.

Por su parte Sonia Vaccaro, narró la forma en que fueron sometidos a análisis los 400 casos de madres protectoras en el estado español, sabiendo que eran una parte de la realidad social que se vivía; de ahí que  el concepto de violencia vicaria lo acuñó en 2012 y dijo “con motivo del relato de una mujer donde fue asesinado su hijo, en un punto de encuentro –aparentemente- protegido y con una visita vigilada”.

Este fue el hecho que estremeció a Sonia e hizo que el término de violencia vicaria empezara a considerarse como el grado máximo de violencia hacia una madre, “cuando estamos frente asesinos no vale ninguna media de protección, ninguna es suficiente” sentenció Vaccaro.

“En la frase te quitaré a los niños tenemos es el germen de la violencia, es la cosificación, hemos banalizado la frase” pero en la frase misma donde se da la cosificación de los hijos es donde se fundamenta la violencia vicaria, los entiende y conciben como objetos y es a través de dichos “objetos” , digamos así concebidos  por el hombre, – no el padre, pues padre es quien protege y cuida el bienestar de los infantes y no los usa como elementos para hacer dolorosa la vida a la madre- se da la deshumanización hacia los hijos y es mediante ellos donde son utilizados para causar el dolor a su madre siempre protectora.

Finalmente Sonia mencionó que

“La violencia vicaria describe situaciones observables y observadas, no es enfermedad, ni patología, ni lo pretende ser,  es una descripción fenomenológica de un hecho que los hombre violento empezaron a ejercer luego de que el corpus jurídico de los distintos países les iba estrechando el contacto con la mujer que conservaban de su propiedad privada, ellos confirmaron esta con causalidad cuando asesinaban a sus hijos a través de la frase ya verás lo que te pasa, si no te hubieras separado esto no hubiera ocurrido, un hombre violento  es violento siempre no hace distingos con quien si o con quien no, solo cuando finge un  temple que carece ,con quienes son objetos a su merced lo será siempre, crecer en una ambiente violento o alejado de la figura materna es doblemente traumático.

Un hombre violento jamás será un bien padre. Coincido.

 

@mayrusmayrus7

 

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