El Medioambiente y la ceguera de AMLO

Para cualquier persona, la vista es un privilegio. Es uno de los sentidos que nos permiten observar y procesar el mundo exterior para realizar millones de actividades a partir de ella. La disminución o limitación de este sentido es una verdadera tragedia para aquellos que lo sufren, aunque no es una limitante para continuar con la vida, o sustituir dicha función a través de los otros sentidos.

En los temas que tradicionalmente nos ocupan en esta columna que son la aproximación al poder, la democracia y la representación política, hay que reconocer que la ausencia del sentido de la vista es una constante.

Reflexionemos en la limitación de este sentido colocándonos una venda sobre los ojos y caminemos alrededor de nuestro barrio o colonia. Evidentemente hacer esto se torna en una condición sumamente riesgosa. Ahora, imaginemos que utilizando la misma venda, conducimos un automóvil y así pretendemos transitar a lo largo del Anillo Periférico desde la glorieta de los Vaqueritos en Xochimilco hasta las Torres de Satélite en el Estado de México. No digo que sea imposible, pero esto sin duda representa un riesgo para los demás, un peligro para el conductor y una absoluta irresponsabilidad.

Pues bien, justamente eso es lo que ocurre con el Presidente de la República Andrés Manuel López Obrador y el cambio climático. Vendado por un absurdo dogma de mil novecientos setenta, está conduciendo un vehículo (México), que cuenta con grandes recursos naturales, biodiversidad y una riqueza incomparable, a más de 100 kilómetros por hora, consiguiendo como resultado una tremenda destrucción, en lugar de lograr un avance y la conservación de nuestros recursos.

Su aproximación al Medioambiente y el cambio climático únicamente le sirve como mecanismo de protesta y control total del Estado, lo que significa una pena para él como líder de un país como México, pero lo más grave es que sus subordinados y asesores -totalmente analfabetas, retrógrados y limitados-  no atinen a explicarle hacia donde y como se está moviendo el mundo en materia energética y medioambiental, y el gran desperdicio que representa su necia postura.

Ante esto nosotros,los ciudadanos, debemos hacer un esfuerzo y concientizar al tremendo analfabetismo opositor, para apostar a que algún proyecto político extraviado, en el camino se le prenda el foco y  utilice el tema del Medioambiente como una verdadera bandera de cambio y desarrollen un política pública seria.

Ya que mientras en los Estados Unidos y en Europa se ha creado una industria (apenas creciente) que hoy en día ya significa una poderosa y muy influyente alianza entre el gobierno, la industria y la sociedad civil que se dedican día y noche a implementar distintas acciones para la reducción de la emisión de carbono y la sustitución de materiales en diferentes áreas como la  automotriz, construcción, aviación, acero, transporte pesado, generación de energía, y el desarrollo de alternativas como el hidrógeno verde. Simultáneamente también se han creado instituciones como RMI, World Resources Institute, Nature Conservancy, Conservation International y un sinfin de iniciativas europeas de la mano de grandes empresarios como Bezos, Microsoft, Meta (ahora sí está empezando a ser consciente en la materia), y de importantes industriales energéticos como Shell, BP, Total, por mencionar a algunos, que han comprendido por un lado que derivado de sus actividades ya no existe retorno respecto de las afectaciones mundiales al medioambiente, que si no se pone un alto podrían terminar en mucho con la vida como la conocemos hoy en día.

En consecuencia, han destinado miles de millones de dólares en inversión intelectual, estratégica, y de transición a sabiendas de que en el corto plazo esta decisión puede afectar los ingresos de sus empresas, sin embargo a largo plazo es el único camino a seguir, no hay más.

A partir de estas consideraciones y acuerdos crearon una industria que en el mediano y largo plazo se prevé no solamente multimillonaria, sino que puede revertir la contaminación y el daño ocasionado al planeta. Por su parte el gobierno de Joe Biden ha destinado 369 billones de dólares (Inflation Reduction Act), alrededor del cambio climático. Además, hoy en día ya se discuten varios principios, como la sustitución de los vehículos de combustión con uso de gasolina por el uso exclusivo de vehículos eléctricos, donde ya existen metas muy claras a nivel mundial.

Esta naciente industria está ya muy distante de México, a pesar de todas y cada una de las condiciones con las que nuestro país cuenta, de las que no muchos países pueden presumir.  Simplemente observamos como se nos va de las manos, al poner atención en ocurrencias superficiales y francamente absurdas como la Refinería de Dos Bocas o el Tren Maya.

Claro que la venda en los ojos de Andrés Manuel López Obrador duele y tiene un altísimo costo, sobretodo cuando uno compara a nivel mundial el contenido y las discusiones que se están llevando a cabo y las que por el contrario en México, se imponen todos los,días por vía del culto a la personalidad de un potentísimo líder como Andrés Manuel, y el lamentable desperdicio que éste hace de esa propia potencia.

Cuanto se pudo haber mejorado, cuanto esperaban de AMLO los ciudadanos, y al final del día miren en lo que utiliza el poder.

En unos años lo estaremos lamentando todavía más, por lo pronto habrá que anticiparselos a nuestros hijos.

Y no es pregunta.
@MarthaGtz

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